Una de las grandes contradicciones de la economía dominicana es el divorcio entre el comportamiento del PIB, que ha crecido sostenidamente, y el del salario real, que sufre un rezago crónico.
Con el salario, la buena noticia es que ha habido mejorías en los últimos tres años. Además, el aumento de un 20% en el salario mínimo no sectorizado, aprobado recientemente por el Comité Nacional de Salarios, tendrá un impacto positivo; pero toca esperar los datos.
Mientras tanto, el salario dominicano sigue siendo inferior al de hace 17 años y, no se prevé, cercano, ningún impulso tan potente que permita emerger de esta depresión.
¿A qué se debe? La explicación dependerá de a quién se le haga la pregunta.
El sector empleador hará hincapié en que la rigidez de las leyes laborales efectivas frena el crecimiento tanto del salario como del empleo; mientras los trabajadores destacarán que las empresas tienen margen para mejorar los salarios y una “mirada miope” que les impide apreciar con justicia las ventajas de una decisión de esta naturaleza.
Estas visiones son los lugares comunes del debate, pero hay otros datos a tomar en cuenta. Procuramos identificar algunas de las razones con más peso. Las citamos a continuación, en un orden que no está asociado a su nivel de importancia.

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