4 de abril de 2017

El Soberano y su Laberinto

Los cronistas de arte asociados en Acroarte se pasan de generosos otorgando el premio Soberano, pues con frecuencia recae en gente que realmente no ha hecho una labor trascendente e importante.
 
Artistas que sencillamente han trabajado, como parte de su compromiso o de satisfacer la necesidad de buscar "el moro de cada día", creen que ya por eso hay que premiarlos.
Lo mismo ocurre con cualquiera que trabaja en una obra de teatro, un musical, en un papel secundario en una telenovela en el extranjero.
 
¡Ya por eso hay que exaltarlo y premiarlo! 
 
Sin nadie aquí haber visto si realmente ha tenido una actuación buena o mala, se le quiere encaquestar un premio sólo porque "trabajó en el extranjero", y eso no debería ser así.
 
Por lo menos se deberían informar de los críticos y las publicaciones que se hayan hecho de ese montaje y actuación, y no partir  tan a la ligera.
 
El trabajo como parte de su cotidianidad lo tienen que hacer todos los dominicanos que residen en el extranjero.
Pero aquí hay una distorsión con el premio. 
Hasta los que dan fundas de comida en sus programas quieren que los premien como si eso fuera arte.  Y de hecho eso se hace con la creación del denominado Premio Solidario, con el que talvez sin querer se incentiva  la competencia por el exhibicionismo de las obras caritatitas que algunos artistas y gente del medio hacen.

Consecuentemente iremos abordando otros aspectos que pensamos deben ser examinados en procura de mejorar el Soberano, de cara a los nuevos tiempos.

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