Las compañías aprovechan cualquier resquicio de debilidad de su competidor para sacar provecho, a veces mofándose descaradamente de la marca contraria.
Samsung y Apple llevan años lanzándose dentelladas (en tribunales o en sus campañas publicitarias), y su último choque fue a costa de la supuesta fragilidad del iPhone 6 de Apple.
Al presentar Samsung su último modelo de celular inteligente en octubre, el flamante Galaxy S6 Edge, aludió al supuesto exceso de flexibilidad del modelo de Apple y los rumores que dicen que se dobla con el uso cotidiano. "Es curvo, no doblado", dijo la firma surcoreana sobre su modelo, azuzando la polémica.
efe
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